Sensor de lluvia para riego: obligación legal y funcionamiento
Los sensores de lluvia son obligatorios por ley en Italia. Cómo funcionan, dónde instalarlos y cómo conectarlos al programador.
Obligación legal y funcionamiento
El Decreto Legislativo italiano 152/2006 obliga a que todo sistema de riego automático instalado en Italia incluya un sensor de lluvia o de humedad del suelo. Un sistema que funciona bajo la lluvia es un desperdicio y una infracción de las normas de ahorro de agua.
El sensor contiene discos higroscópicos que se expanden con la lluvia y abren un contacto eléctrico que interrumpe la señal al programador. Al secarse (4–24 horas), el contacto se cierra y el sistema vuelve a operar. Montar en zona expuesta a lluvia directa, a 1,5–2,5 m del suelo.
Sensor de lluvia en España: ahorro y regulación autonómica
En España no existe obligación legal nacional de instalar sensor de lluvia en riegos privados, a diferencia de Italia. Sin embargo, varias comunidades autónomas (Cataluña, Baleares, Murcia) pueden prohibir el riego durante estados de alerta por sequía. Un sensor básico Hunter Mini-Click o Rain Bird WR2 cuesta 15–30 € e impide el encendido con más de 3–6 mm de lluvia acumulada.
El precio del agua varía enormemente: Canarias supera 2,00 €/m³ mientras que zonas de Aragón o Castilla-La Mancha no llegan a 0,60 €/m³. Con un coste medio de 1,20 €/m³ en la España peninsular, un sensor de lluvia que evita 5 riegos de 30 min en un jardín de 200 m² ahorra aproximadamente 10–15 € por temporada, amortizándose en el primer verano.