Jardín de 80 m²: el proyecto completo
Jardín rectangular de 10×8 m. 2 zonas, 6 aspersores emergentes, 8 goteros. Cálculos, esquema y lista de materiales.
SprinklerMap

Estudia fácilmente el posicionamiento de los aspersores en tu jardín. dibuja tu jardín o mapealo si no conoces las medidas, usa la función de posicionamiento automático y descarga la lista de materiales como punto de partida para tu proyecto
Dibujar y el levantamiento GPS son gratuitos, sin registro. La cuenta (gratuita) solo es necesaria para la colocación automática de aspersores, la simulación del terreno y la lista de materiales.
Un proyecto desarrollado por un equipo de personas con experiencia directa en el diseño de sistemas de riego residenciales

Inserta cada aspersor manualmente o usa la automatización para copiarlo en el punto exacto: ajusta radio, ángulo de apertura y orientación con medidas numéricas.
La aplicación mide la superposición de los chorros y traduce los datos en un porcentaje de cobertura y mapas de calor, permitiéndote corregir inmediatamente las zonas no cubiertas.
Genera automáticamente la lista de aspersores con parámetros establecidos, calcula los metros de tubería y distingue las líneas principales de las secundarias.
Cuando no sabes por dónde empezar, la función Auto Aspersor estudia la forma del jardín y propone un posicionamiento calculado por algoritmos diseñados para equilibrar cobertura y desperdicio.
Inicia la simulación y observa cómo el agua se acumula en el terreno con el paso del tiempo: el amarillo indica acumulación excesiva y el rojo el riesgo de escorrentía. Sirve para corregir orientación y apertura de los aspersores antes de excavar.
Cuando el proyecto está listo puedes proponerlo a los instaladores de tu zona eligiendo qué compartir: plano, lista de materiales y estimación de tiempo y coste. Nombre, email, teléfono y dirección nunca salen de la plataforma.
SprinklerMap no es solo un software de dibujo, es una plataforma diseñada para democratizar la ingeniería hidráulica aplicada al verde. En una era caracterizada por la escasez de agua, diseñar un sistema de riego ya no puede basarse en la improvisación.
El riego residencial desperdicia hasta el 50% del agua utilizada debido a ineficiencias de diseño. Un sistema mal calibrado nebuliza el agua que se evapora antes de tocar el suelo o crea charcos inútiles. SprinklerMap combate este fenómeno calculando exactamente dónde caerá cada gota.
A través del uso de mapas satelitales de alta resolución, permitimos a los usuarios trazar los límites de su jardín con precisión. Algoritmos propietarios analizan luego la geometría para sugerir el posicionamiento óptimo de los aspersores (como se explica en la Guía Técnica), minimizando las superposiciones inútiles.
Generamos automáticamente listas de materiales (BOM) detalladas, permitiendo incluso a los "bricoladores" comprar componentes de grado profesional en lugar de kits de aficionados.
Confiar en SprinklerMap significa elegir un futuro en el que la tecnología ayuda a la naturaleza a prosperar con el mínimo impacto ambiental posible.
Un sistema de riego automático es una red de tuberías enterradas conectada a aspersores programables que reparte el agua por el jardín en horarios y duraciones fijadas. A diferencia del riego a mano con manguera, una instalación fija aporta uniformidad, ahorro de agua y autonomía completa: el jardín se riega bien incluso sin nadie en casa, durante las vacaciones o en un periodo de sequía.
Las ventajas frente al riego manual sin programar son concretas. El consumo baja gracias al reparto por zonas y a la programación a primera hora de la mañana, la franja de menor evaporación. Estudios de UCANR sobre instalaciones residenciales en clima mediterráneo documentan reducciones de entre el 20 y el 40 % tras optimizar el proyecto. Las plantas están más sanas porque cada zona recibe el aporte que le corresponde. El césped crece de forma pareja, sin zonas quemadas por falta ni encharcadas por exceso.
El coste orientativo de los materiales para una instalación básica en un jardín de 50-100 m² va de 300 a 800 euros, según el número de zonas, las marcas y el canal de compra. El retorno depende del precio local del agua y de la situación de partida. En la sección Ejemplos prácticos hay un caso concreto con lista de materiales y precios detallados.
El primer paso es medir con precisión el perímetro del jardín, identificar los obstáculos fijos (árboles, arriates elevados, senderos, construcciones) y anotar dónde está la toma de agua. En jardines complicados, una herramienta de dibujo sobre imagen de satélite permite trazar el perímetro directamente sobre la foto aérea y evita mediciones físicas difíciles.
Levanta el jardín con el modo GPS →
La presión del agua determina el alcance real de los aspersores y el número máximo por circuito. Se mide con un manómetro de grifo (10-15 euros) enroscado en el grifo exterior. En la mayoría de las viviendas la presión está entre 2 y 4 bar; el dato que cuenta para el proyecto es la presión dinámica, medida con otros puntos de agua abiertos en casa.
Cómo medir la presión del agua →
Las hidrozonas son áreas del jardín cuyas plantas comparten la misma necesidad de agua. El césped pide riegos frecuentes (4-6 veces por semana en verano); los arbustos mediterráneos como lavanda, romero y adelfa se conforman con 1-2; el huerto sigue su propio ritmo. Cada hidrozona pasa a ser un circuito independiente con su válvula y su programación.
Cómo dividir el jardín en hidrozonas →
El principio head-to-head establece que la distancia entre dos aspersores contiguos debe ser igual a su radio de alcance. Con aspersores de 4 metros de radio, la separación máxima es de 4 metros. Así se garantiza el solape necesario para compensar la caída natural de caudal en el borde de cada aspersor y se evitan las zonas secas que aparecen cuando se separan demasiado.
Más sobre la regla head-to-head →
Con el trazado definido se obtiene una estimación de materiales: número y tipo de aspersores, longitud estimada de tubería de PE, accesorios, válvulas y programador. La instalación exige zanja de 20-25 cm de profundidad, tendido de la tubería con racores de compresión (sin soldadura) y conexión del programador.
Los aspersores emergentes rotativos son los más usados para el césped: se ocultan en el terreno cuando no funcionan, tienen radio regulable de 4 a 12 metros y giran cubriendo sectores de 40° a 360°. Son ideales para superficies de césped abiertas y sin obstáculos. Los modelos más extendidos son el Hunter PGP-ADJ, el Rain Bird 5000 y el Gardena Sprinklersystem, con precios de 8 a 25 euros por unidad.
Los difusores fijos (emergentes con boquilla fija) cubren radios más cortos (1-5 metros) con una pluviometría muy alta: adecuados para franjas estrechas, arriates pequeños o zonas con obstáculos. Los goteros son la elección obligada en arriates con arbustos, setos, huertos y plantas que no toleran el agua sobre el follaje. Trabajan a baja presión (1-1,5 bar) y van siempre en circuitos separados de los emergentes, porque la presión de trabajo es incompatible.
La regla básica es no mezclar nunca aspersores emergentes y riego por goteo en el mismo circuito hidráulico: necesitan presiones de trabajo distintas (2,5-3 bar los emergentes, 1-1,5 bar el goteo) y convivir en la misma tubería hace que ambos sistemas funcionen mal.
El riego exterior sin programar puede suponer hasta la mitad del consumo doméstico de agua en verano. Un diseño cuidado con hidrozonas separadas, sensor de lluvia y programación a primera hora de la mañana reduce el consumo de forma apreciable frente al riego manual o a instalaciones mal dimensionadas. El ahorro real depende de la situación de partida, del tipo de suelo, de la exposición y de los hábitos de riego anteriores. Estudios de UCANR sobre viviendas en clima mediterráneo documentan reducciones del 20–40 % tras optimizar la instalación.
El sensor de lluvia es el componente con mejor relación coste-beneficio: cuesta 15-30 euros, se instala en 20 minutos en cualquier programador moderno y detiene el riego automáticamente mientras el suelo sigue mojado. Estudios de la Florida DEP sobre muestras residenciales documentan ahorros del 15–30 % anual solo con ese accesorio. Los programadores inteligentes con cálculo de ET (Rachio, Hunter Hydrawise) ajustan las duraciones a la evapotranspiración diaria obtenida de datos meteorológicos locales; el programa EPA WaterSense documenta reducciones del 20–44 % frente a programadores de horario fijo.
Las normas locales y las ordenanzas de verano suelen restringir el riego en las horas centrales del día o en periodos de sequía. Una instalación automática programada a primera hora de la mañana cumple esas restricciones por diseño, sin que nadie tenga que acordarse.
Depende del tamaño del jardín y del número de zonas. Para un jardín de 50-100 m²: 300-600 euros en materiales para una instalación de 2-3 zonas. Para 200-500 m²: 800-2000 euros. La mano de obra profesional añade normalmente un 50-80 % sobre el coste de los materiales. La instalación por cuenta propia está al alcance de cualquiera con algo de maña y reduce el total al coste de los materiales.
Depende del caudal disponible y del caudal de cada aspersor. El caudal total del circuito no debe superar el 75-80 % del máximo de la válvula. Con 15 litros/minuto disponibles y aspersores de 2 L/min, el máximo ronda los 6 aspersores por circuito. Pasar de ahí provoca una caída de presión que reduce el alcance de todos los aspersores del circuito.
Sí. Instalar un sistema de riego residencial está al alcance de un bricolaje de nivel medio. Las tuberías de PE se unen con racores de compresión, sin soldadura. Los emergentes se enroscan en accesorios estándar. El programador se conecta con seguridad a 24V. Lo más laborioso es la zanja: se puede hacer a mano con una pala (1-2 horas por cada 50 m²) o alquilar una zanjadora eléctrica.
La profundidad mínima recomendada es de 20-25 cm en zonas de inviernos suaves. Donde hiela con frecuencia conviene bajar a 30-35 cm para evitar daños por helada. En cualquier caso debe ser suficiente para que el cortacésped no llegue nunca a la tubería.
El programador debe tener al menos tantas zonas como hidrozonas tenga el proyecto. Para jardines residenciales, 2-4 zonas cubren la mayoría de los casos. Los programadores básicos a pilas (30-60 euros) sirven para instalaciones sencillas sin corriente cerca. Los programadores Wi-Fi con app (60-180 euros) permiten cambiar la programación en remoto e incorporan automáticamente los datos meteorológicos locales.
No solo teoría: esta sección reúne ejemplos completos de diseño con medidas reales, cálculos de presión y caudal, esquema de colocación de los aspersores y lista de materiales con cantidades y precios orientativos. Cada ejemplo muestra un caso concreto que puedes usar como punto de partida para tu jardín.
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