Documentación técnica

Cómo SprinklerMap coloca los aspersores automáticamente

Un jardín, tres algoritmos, tres diseños distintos. Qué optimiza cada uno, qué disposición produce y cuándo elegirlo — con capturas del mismo caso real.

SprinklerMap Team · 16 agosto 2026

El problema que debe resolver la colocación automática

Disponer los aspersores en un jardín no tiene una única respuesta correcta. Los requisitos tiran en direcciones opuestas:

  • Cubrir toda la superficie: cada metro cuadrado de césped debe recibir agua de al menos un aspersor; si no, queda una zona seca.
  • Solapar los chorros: el principio head-to-head exige que la distancia entre aspersores vecinos nunca supere el radio, porque un aspersor reparte mucha menos agua al final del alcance que cerca del cabezal.
  • No mojar fuera: el agua sobre caminos, muros y vallas es agua desperdiciada y superficies que se estropean.
  • Usar pocos aspersores: cada cabezal de más es un coste, otra zanja y una parte del caudal que se resta al circuito.

Ninguna disposición maximiza todo a la vez: más solape significa más cabezales, menos cabezales abren huecos de cobertura. Por eso SprinklerMap no propone un único diseño automático sino tres estrategias, cada una con una prioridad distinta.

Esta página describe qué optimiza cada algoritmo y qué diseño produce, no cómo llega internamente. Los criterios son públicos y verificables sobre los resultados; la implementación no.

El jardín de prueba: uno solo para los tres

Comparar algoritmos en jardines distintos no dice nada. Todas las capturas de esta página vienen del mismo jardín, dibujado una sola vez: una L de 12,4 × 10,0 m con un patio excluido de 3,6 × 2,2 m, es decir 97,4 m² netos a regar.

La forma es incómoda a propósito: un rectángulo perfecto haría que los tres resultados se pareciesen y ocultaría precisamente las diferencias que sirven para elegir. Una L con un área excluida en el medio es, en cambio, el caso típico de un jardín real.

El jardín de prueba: una L de 12,4 × 10,0 m con patio excluido, 97,4 m² netos a regar. Las medidas de los lados se actualizan en cada vértice.
El jardín de prueba: una L de 12,4 × 10,0 m con patio excluido, 97,4 m² netos a regar. Las medidas de los lados se actualizan en cada vértice.

Prioridad perímetros: el diseño del instalador

Qué optimiza: mantener el agua dentro de los límites. Coloca un aspersor cerca de cada esquina y a lo largo de los lados, con todos los chorros orientados hacia dentro.

Qué diseño produce: previsible y fácil de leer. Los aspersores quedan en el borde, así la tubería puede seguir el perímetro y la zanja se mantiene en el límite, donde molesta menos. Es la disposición que usaría un instalador experto sin hacer cálculos.

En el jardín de prueba: 6 aspersores, 74,7% de la superficie cubierta. Con sectores de 90° en las esquinas y radios entre 2,5 y 6,6 m, prácticamente nada de agua cae fuera del perímetro.

Prioridad perímetros: 6 aspersores en los vértices y a lo largo de los lados, todos hacia dentro. Cobertura 74,7%.
Prioridad perímetros: 6 aspersores en los vértices y a lo largo de los lados, todos hacia dentro. Cobertura 74,7%.

Cuándo elegirlo: jardines pequeños y medianos, formas regulares, y siempre que desperdiciar agua más allá del límite sea el problema principal — césped rodeado de caminos, muros o el seto del vecino. Además es el más fácil de corregir a mano, porque la lógica de la disposición se entiende de un vistazo.

Prioridad área: cubrir la superficie desde el centro

Qué optimiza: la distribución sobre la superficie. Reparte los aspersores por toda el área en vez de concentrarlos en el borde, agrupando el césped en zonas y poniendo un aspersor en el centro de cada una.

Qué diseño produce: una malla de aspersores interiores con radios de media más cortos. En una superficie amplia y regular esto reduce el solape inútil y mantiene más uniformes las distancias entre cabezales.

En el jardín de prueba: 21 aspersores, 47,1% de la superficie cubierta. Es el peor de los tres, y conviene mostrarlo en vez de esconderlo: esta estrategia está pensada para jardines grandes y regulares, y una L con el patio excluido es exactamente la geometría que la pone en apuros. La superficie se fragmenta en muchas zonas pequeñas, cada una con un aspersor de radio reducido, y los huecos entre zonas quedan sin cubrir.

Prioridad área: 21 aspersores repartidos por la superficie con radios cortos. En esta forma de L la cobertura baja al 47,1%.
Prioridad área: 21 aspersores repartidos por la superficie con radios cortos. En esta forma de L la cobertura baja al 47,1%.

Cuándo elegirlo: superficies amplias, abiertas y de forma regular, donde el condicionante dominante es cubrir el centro y no el borde. En formas irregulares, estrechas o con áreas excluidas en medio conviene una de las otras dos estrategias.

SACO: máxima cobertura con el mínimo de cabezales

SACO (SprinklerMap Adaptive Coverage Optimizer) es la estrategia más reciente y trabaja de forma distinta a las otras dos: en vez de decidir primero dónde van los aspersores y después adaptar su radio, elige a la vez posición, radio, dirección y amplitud del sector de cada aspersor, valorando la configuración en su conjunto.

Qué optimiza: un objetivo declarado — cubrir al menos el 90% del jardín con el menor número posible de aspersores, con ningún radio inferior a 1 metro.

En el jardín de prueba: 10 aspersores, 87,8% de la superficie cubierta: casi el doble de cobertura que "prioridad área" con la mitad de cabezales, y 13 puntos porcentuales más que "prioridad perímetros" con 4 cabezales más. Aparecen aspersores interiores con sectores amplios y radios largos que las otras estrategias no producen.

SACO: 10 aspersores con posición, radio, dirección y sector elegidos a la vez. Cobertura 87,8% en el mismo jardín.
SACO: 10 aspersores con posición, radio, dirección y sector elegidos a la vez. Cobertura 87,8% en el mismo jardín.

Dos comportamientos que las otras estrategias no tienen

  • Declara cuando no lo consigue. Si en esa geometría el 90% no es alcanzable con aspersores de radio razonable, SACO lo dice explícitamente y muestra la cobertura realmente obtenida, en vez de devolver en silencio un diseño mediocre. Es la única de las tres que distingue entre "este es el resultado" y "esto es lo mejor que he encontrado, y no basta".
  • Cada pulsación propone una configuración distinta. No es un defecto: sobre una misma geometría existen muchas disposiciones de calidad comparable, y ver más de una ayuda a elegir la que mejor se adapta a los obstáculos reales del jardín, que el dibujo no conoce. Si un diseño convence, guárdalo: la siguiente pulsación propondrá otro.

SACO está marcado como experimental en la app. El diseño que produce es un punto de partida a verificar, no un proyecto de ejecución.

Los tres algoritmos comparados, mismo jardín

Todos los valores proceden de tres ejecuciones consecutivas sobre el mismo dibujo de 97,4 m². El porcentaje es la parte de superficie alcanzada por al menos un aspersor, medida con el mismo método para las tres estrategias: una comparación homogénea, no tres métricas distintas.

EstrategiaAspersoresSuperficie cubiertaCuándo conviene
Prioridad perímetros674,7%Jardines pequeños y medianos, formas regulares, prioridad a no mojar fuera
Prioridad área2147,1%Superficies amplias, abiertas y regulares
SACO 1.01087,8%Formas irregulares, áreas excluidas, cuando lo que cuenta es la cobertura

El número de aspersores no se lee solo: más cabezales no significa más cobertura. En esta geometría la estrategia con más aspersores es la que menos cubre, porque los reparte donde la forma de la superficie los penaliza. Por eso la app ofrece una elección en vez de decidir por ti.

Una nota sobre el porcentaje: mide cuánta superficie recibe agua, no con qué uniformidad la recibe. Son dos cualidades distintas, y la segunda se comprueba con la simulación hídrica.

Lo que la colocación automática no hace

Los límites declarados cuentan tanto como las funciones. La colocación automática:

  • No conoce los obstáculos que no has dibujado. Un árbol, una arqueta, un desnivel o una zona de terreno compactado no están en el dibujo y por tanto no entran en el cálculo. Las áreas a excluir deben dibujarse como huecos.
  • No elige el modelo comercial. Asigna un tipo de boquilla según el radio — spray por debajo de 5 metros, rotator por encima — pero la marca y la serie siguen siendo tu elección, y cambian caudal y presión de trabajo.
  • No divide la instalación en zonas hidráulicas. El número de circuitos depende del caudal y la presión disponibles; es un cálculo aparte, descrito en la metodología de cálculo.
  • No tiene en cuenta el viento ni pendientes superiores al 15%, que deforman el alcance real respecto al círculo teórico.
  • No sustituye a la verificación. Un diseño con buena cobertura puede repartir mal el agua, o aplicarla más deprisa de lo que el terreno la absorbe.

Por eso el paso siguiente no es instalar, sino verificar.

Siguiente paso: verificar el diseño con la simulación

La cobertura dice que el agua llega. No dice si llega en la cantidad correcta, ni si llega demasiado deprisa para que el terreno la absorba. Son las dos preguntas que responden las simulaciones hídricas de la app, trabajando sobre el diseño recién generado.

Cómo funcionan las dos simulaciones hídricas →

Lecturas relacionadas: la regla head-to-head explica por qué el solape de los chorros no es opcional, y la guía de diseño cubre necesidad de agua, zonas y lista de materiales.

SM

SprinklerMap Team — Guías técnicas de riego

Desarrollo de software, diseño de jardines y revisión técnica sobre casos residenciales reales. Nuestro método →